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miércoles, 1 de septiembre de 2010

DIA 16

EJERCICIOS ESPIRITUALES IGNACIANOS EN LA VIDA DIARIA VIA INTERNET 


CONSIDERACIONES SOBRE EL CONFLICTO DEL SER HUMANO CON SU DIOS

MIÉRCOLES 1 DE SEPTIEMBRE DE 2010
MEDITACIÓN 16

Desde la meditación anterior hemos comenzado nuestra incursión en esa dimensión de la existencia humana que llamamos el “pecado”…

Es una palabra desagradable a nuestros oídos, pero sería insensato tratar de ignorar esa realidad que resume todo el mal que nos hacemos los humanos los unos contra los otros…
Cuando hablamos de “pecado” nos referimos a todo el daño que nos causamos los unos a los otros. Aquí entra todo ese mundo de las agresiones, las injusticias, las divisiones, las intolerancias, los odios, las mentiras, las infidelidades, los materialismos, los consumismos compulsivos, las actitudes morbosas, los abandonos, en fin, todo lo que causa dolor, daño a algún ser humano…
Así como el alcohólico no comienza su curación hasta que no se reconoce como tal, de esa misma forma, no nos empezamos a curarnos de nuestra condición pecadora hasta que no nos reconocemos como tales…
Cuando hablamos aquí de descubrirnos como pecadores hay que tener en cuenta que no se trata solo de hacer la memoria de nuestros "pecados" como actos pecaminosos que hemos cometido. Eso es importante. Pero lo más importante no es que nos acordemos de los pecados pasados o presentes sino de algo más importante que es nuestra conducta que obstaculiza lo que el señor hubiera podido hacer con nosotros: Ignacio decía: "me doy cuenta que soy puro obstáculo" esto se llama "desorden de nuestras operaciones". Eso está tipificado en:
- Nuestra mediocridad-ambigüedad: tratamos de estar simultáneamente con el proyecto de Jesús y con los proyectos contrarios. O sea, nuestra falta de radicalidad…
- Nuestra hipocresía: aparentamos una cosa y hacemos otra. Predicamos una cosa a los otros y hacemos nosotros otra.
- La forma como escandalizamos a los demás, desanimamos a los otros que viendo nuestro mal ejemplo se decepcionan del camino de Jesús.
- y tantas otras cosas...
- De manera que, como dice San Juan, "el que diga que no es pecador es un mentiroso".


De lo que se trata entonces con esta reflexión es el que experimentemos un encuentro íntimo con nosotr@s mism@s y lleguemos a sentir dolor y vergüenza por los daños y dolores grandes y pequeños que hemos causado o estamos causando.

Se recomienda una lectura meditada del Salmo 51.
Para tu comodidad hemos publicado, el Salmo 51 con una reflexión en el Material de Apoyo  a continuación del Discernimiento Ignaciano, haz click en el link para poder cumplir con la sugerencia.
Hasta mañana...

Buen Provecho...

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